Turismo local en Ecuador

¿Por qué hacer turismo local en Ecuador? Un país que lo tiene todo. Ecuador junta en una sola nación los atractivos del mundo entero: playas cristalinas, impresionantes nevados, silenciosos páramos, imponentes volcanes (activos e inactivos), frondosos bosques húmedos, inmaculadas selvas tropicales y modernas ciudades.

Las cuatro regiones—Costa, Sierra, Amazonía e Insular—confluyen en la increíble versatilidad que da a Ecuador la fama internacional de ser el país más biodiverso del mundo. La ecléctica combinación de raíces indígenas y herencia española de su gente genera un legado pluricultural que resalta la mezcla de nacionalidades de este país megadiverso.

Gracias a la diversidad de su geografía y a la mezcla aborigen e ibérica de su cultura, Ecuador ofrece suficiente variedad para satisfacer cada preferencia en términos de turismo y vacaciones, sea lo cultural, la gastronomía, la aventura, el ecoturismo, el avistamiento de aves, o la playa.

Turismo local en Ecuador: una tendencia para descubrir el verdadero país

Ser turista en tu propio país significa conocer aquello alejado de los sitios turísticos comunes; es acercarte al país que solo su propia gente conoce. Esta es la magia del turismo local, el hacer lo que Wanderbus mejor hace: ir a donde nadie más va.

Como ecuatorianos sabemos que esta tierra abundante tiene un amplio repertorio de deliciosos platos típicos, bellas artesanías, detalladas manualidades, deslumbrantes iglesias, majestuosas ruinas y espléndidos museos. La riqueza cultural del Ecuador es única.

Viajar fuera de la ciudad permite descubrir los tesoros escondidos del Ecuador, recorrer con libertad sus recodos menos explorados y acercarse a las tradiciones de las comunidades locales. El turismo local es una oportunidad para redescubrir tu país desde una perspectiva fresca.

Impacto y beneficios del turismo local

Dado que el turismo local aprovecha los espacios menos transitados de un país, quienes más se benefician son los lugareños que reciben a los visitantes en sus pequeñas comunidades. En lugares remotos donde escasean las ventajas de la modernidad, pero abundan las maravillas naturales y culturales, la economía de sus habitantes depende del turismo.

En Ecuador se pueden encontrar todas las atracciones deseadas posibles en prácticamente cada ciudad o pueblo: sitios arqueológicos, museos, mercados artesanales, tiendas de souvenirs, restaurantes, hoteles. Además, uno de los mayores atractivos es que se puede aprender a hacer las artesanías típicas en talleres artesanales.

Lo que más se encuentra en todas partes a lo largo de las cuatro regiones son recorridos para todos los gustos. La cantidad de reliquias arquitectónicas e históricas y museos es tal que se puede hacer extenso turismo solo dedicado a la historia de la República del Ecuador; además de todo lo disponible para hacer ecoturismo, turismo de aventura o turismo gastronómico.

Al sacar provecho de todo lo que cada singular comunidad ecuatoriana tiene para ofrecer ayudamos a las comunidades a crecer a través del turismo, lo que crea un considerable impacto social que impulsa a las joyas poco conocidas de nuestro increíble país y les da una mejor vida a sus habitantes.

Turismo Local en la Costa ecuatoriana

La región Costa está repleta de diversión. El turismo local te lleva lejos de las multitudes de turistas para acercarte al corazón de los escondites más sorprendentes, donde puedes disfrutar a tus anchas. Las playas ecuatorianas son famosas, pero hay algunas joyas escondidas que aún gozan de cierto anonimato.

Playa Los Frailes

En ciertas provincias de la Costa ecuatoriana, como Manabí, las playas públicas más populares reciben cientos de visitantes cada temporada, pero se pueden encontrar otras menos visitadas, como Los Frailes, relativamente vacías y tanto más bellas. Encuentra más detalles de estos destinos en la última sección de este blog.

La Costa ecuatoriana es idónea para sumergirse en aventura en el océano, con actividades acuáticas que varían de lo recreativo a lo deportivo. Las más recomendadas son aquellas que nos ponen en contacto con la fascinante fauna marina, como buceo y buceo de superficie (o esnórquel). Si prefieres más acción, prueba a surfear en Montañita y Puerto Cayo, dos de las playas más emblemáticas del Ecuador.

Para aquellos que gustan de encontrar recuerdos poco comunes para decorar su hogar o para regalar, la Costa tiene su propio estilo único de elaborar artesanías, a partir de marfil vegetal. Con la tagua se hacen desde llaveros hasta joyería, todos a la venta sobre las vastas extensiones de arena en las playas.

Mientras te relajas bajo el sol, tienes todo a la mano; no solo el arte costero, sino todas sus maravillas culinarias. Hasta puedes hacerte trenzar el cabello o hacerte tatuajes temporales de alheña (o henna). Todos estos servicios a la orilla del mar, costumbres propias de la Costa, solo añaden al encanto de los tesoros naturales ocultos de esta región de nuestro país andino.

Turismo local en la Sierra ecuatoriana

La Sierra ecuatoriana se asienta sobre la división natural entre la Costa y el Oriente generada por la Cordillera de los Andes. En contraste con el atractivo balneario de la línea costera, la Sierra se caracteriza por el encanto de montaña, con el distintivo andino que hace únicos a estos parajes.

La cadena montañosa de la Sierra junta todas las posibilidades para senderismo y andinismo, alternando páramos con bosques húmedos, volcanes con bosques nublados, lagos y lagunas. Solo aquí se encuentra el punto más cercano al Sol desde la Tierra: el volcán Chimborazo.

Volcán Chimborazo

Si en lugar de practicar deportes extremos prefieres montar a caballo, en la Sierra puedes experimentar cómo es la vida para el llamado “vaquero de los Andes”: el chagra ecuatoriano. Otra experiencia que solo te brinda la Sierra ecuatoriana es pisar ambos hemisferios a la vez, desde el monumento a la Mitad del Mundo.

La Sierra es la región del país que más nos acerca al arte y al folklore indígena ecuatoriano. Hacer turismo local en los Andes ecuatorianos abre las puertas a las culturas que gozaban de absoluto protagonismo en Ecuador antes de la llegada de los españoles.

Turismo Local en la Amazonía Ecuatoriana

El Oriente ecuatoriano es la región menos visitada por nacionales y la más fascinante en tierra continental. Al ser la región menos habitada del país, la naturaleza está prácticamente en estado virgen, aunque sufre de constante deforestación. La Amazonía es el lugar para tener una verdadera experiencia aborigen.

Si en la Sierra se pueden conocer las costumbres de las comunidades indígenas, en la Amazonía se pueden atestiguar, e incluso participar de, las prácticas ancestrales de los pueblos nativos que viven inmersos en su herencia milenaria, sin involucrarse con la vida moderna de las grandes urbes.

Aquí las actividades acuáticas son de río; la aventura toma otro tono en medio de rápidos donde se puede practicar tubing, rafting, puenting (o bungee jumping) y kayaking. Las numerosas cascadas y cataratas de la selva amazónica permiten practicar barranquismo (o canyoning). La aventura también se vive sobre tierra, en misteriosas cuevas que revelan secretos de siglos pasados.

En la Amazonía ecuatoriana se encuentra uno de los tantos magníficos parques nacionales de los que Ecuador se enorgullece: la reserva del Yasuní. Otros puntos de visita cruciales para el turismo local en el Oriente son Puerto Misahualli, Tena, Puyo y Archidona. Más detalles en la última sección del blog.

La asombrosa ciudad que conecta la Sierra con la Amazonía, clave en las experiencias Wanderbus, es Baños de Agua Santa, donde hay muchas opciones de cosas para hacer y ver. Baños es el punto de entrada recomendado para acceder a la región más mística de Ecuador, cualidad de la que es fácil disfrutar dada su ubicación remota donde el acceso a tecnología y la conectividad son limitadas. El aislamiento de la Amazonía ecuatoriana es curativo.

Provincias de especial interés: Manabí y Pastaza

Manabí

Manabí es una de las tres provincias costeras más visitadas por serranos, pues alberga varias alternativas para familias y viajeros solitarios, para todos los gustos. Junta varios parques nacionales, museos, idílicas playas y ambiente festivo nocturno. La Ruta del Spondylus cruza por Manabí.

En la moderna Manta, la urbe más grande de Manabí, la vida se siente bastante citadina, solo que junto a la playa. En Manta se encuentran la conocida Playa Murciélago y el balneario Puerto López, famoso por sus tours para ver ballenas y practicar buceo de superficie (esnórquel).

Otros lugares que Wanderbus recomienda mucho visitar en Manabí son: Parque Nacional Machalilla (aquí hay varios resorts ecológicos), Playa Los Frailes, Isla de la Plata, Museo de Agua Blanca, Museo Arqueológico Salango, El Pital y Montecristi (aquí hay un campo de golf de 18 hoyos).

Además de todos sus atractivos propios, Manabí es el punto central de partida para otros sitios de visita icónicos de la Costa ecuatoriana, como las espectaculares playas de Olón y Montañita (en la Provincia de Santa Elena), y Ayampe y Las Tunas, destinos de turismo de bodas y nicho de surf. Todas forman parte de la Ruta del Spondylus.

Pastaza

En la Provincia de Pastaza, que queda en el Oriente del país, se encuentran siete de las nacionalidades aborígenes del Ecuador: Quichuas, Andoas, Záparas, Huoranis, Achuar, Shiwiar, Shuar e Indichuris. Estos pueblos nativos permiten a los visitantes participar en rituales sagrados que sus ancestros han practicado por siglos.

Se puede conocer la historia de estas culturas más a profundidad en los museos etnoarqueológicos de Pastaza. Parte de la experiencia de presenciar estas prácticas milenarias es experimentar la medicina ancestral en ceremonias como la Fiesta de la Ayahuasca.

Alojarte en la capital de la provincia, El Puyo, que recibe su nombre del río que atraviesa la provincia, es verdaderamente hospedarte en el corazón del bosque tropical.

En Pastaza, Wanderbus recomienda visitar: Parque Acuático Morete Puyo, Parque Real de Aves Exóticas, Parque Etnobotánico Omaere, Cavernas de Fátima, Cueva de los Tayos, la comunidad de Sarayaku, la comunidad de San Miguel, y las Tinajas del Río Anzu.

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